|
|
|
| |
El
primer Escudo de Armas de Corrientes le fue dado por el fundador
Torres de Vera e incluía las armas de su propia familia: dos
torres y un águila con una pata apoyada en cada una de
ellas.
Poco después de la fundación, el 9 de abril de
1588, se produjo el histórico episodio llamado de la
Cruz del Milagro, que sucedió cuando los indios atacaron
un reducto español, próximo al cual estaba emplazada
una cruz de madera de urunday. El capitán D. Juan Francisco
de Aguirre que vivió el hecho, lo narra del siguiente
modo: Atacaron los indios y sucedió la maravilla
de que contra ellos mismos retrocedían sus flechas. Repararon
que la cruz era la que las retrocedía y quisieron reducirla
a cenizas, pero lo intentaron vanamente porque siempre salía
ilesa del fuego.
Así comenzó a usarse el motivo de la cruz incandescente
entre las llamas como alegoría en reemplazo del escudo
que diera Vera y Aragón.
El 21 de diciembre de 1821, el primer Congreso Constituyente
de Corrientes sancionó el actual escudo sobre la base
del Escudo Nacional y con el agregado de la cruz en llamas,
que fue blasonado en forma completa durante los gobiernos de
D. José Fernández Blanco, en 1822, y de D. Pedro
Ferré, en 1825.
Pero desde entonces, las alteraciones que se fueron introduciendo
en la reproducción del escudo dieron lugar a que el Poder
Ejecutivo encomendara, por decreto del 30 de marzo de 1920,
al profesor D. Manuel V. Figuerero un estudio histórico
que éste produjo en forma erudita y prolija y, por Decreto
Nº 542 del 31 de agosto de 1921, el gobernador D. Adolfo
Contte en acuerdo de Ministros sancionó:
Artículo 1º Restablécese y fíjase
en forma permanente el blasón provincial, en términos
heráldicos, del siguiente modo: a) El escudo de armas
de la Provincia está representado por una elipse trazada
verticalmente y cortada en dos cuarteles por el eje menor de
la misma; b) Los esmaltes de estos cuarteles, en la acepción
heráldica, se caracteriza el superior; de azul ligero,
y el inferior de plata. En parte inferior del cuartel de plata,
surge y se yergue una cruz de sable incombustible, en un campo
en llamas, rodeada por siete lenguas de tierra, -cuatro a la
diestra y tres a la siniestra-; c) En el Jefe del cuartel superior,
se ostenta un gorro frigio de gules, inclinado a la diestra,
en lo alto de una pica sostenida por dos manos diestras entrelazadas,
desnudos los brazos respectivos que se elevan de los flancos
del cuartel inferior, por encima de la cruz; d) En la cabecera
superior del escudo, y detrás de éste, esplende
un sol meridiano, de veintiún rayos visibles, flamígeros
y rectos, alternados en simetría heráldica; e)
El campo de este escudo está orlado por una guirnalda
simple de laurel de hojas finas, cuyas ramas entrecruzadas,
en la parte inferior, están atadas con un lazo ondulado
de cinta celeste y blanca distintivo de los revolucionarios
argentinos de 1810.
En cuanto al simbolismo del blasón es el siguiente: La
Cruz es imagen alusiva a la Fe, una de las tres virtudes teologales
y, en el escudo de Corrientes perpetúa el Milagro que
se realizó el 9 de abril de 1588; los brazos desnudos
representan un apretón de manos en señal de reconciliación,
de alianza y fidelidad; el gorro de gules alude a la libertad;
la guirnalda de laurel es símbolo de inspiración
y de victoria; las siete lenguas de tierra representan igual
número de cabos que forman en el río Paraná
siete rapidísimas corrientes y que se denominan: Aldana,
Yaticta, Batería y San Sebastián las cuatro de
la diestra, y Tacurú, Tacuara y Arazaty las tres de la
siniestra.
|
| |
| |
 |
|
|
|